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Mostrando las entradas etiquetadas como Coexistencia

Cronoteo y la trinidad de la vida

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Cronoteo ya se había reconocido como un ser coexistente con otros cuya vida se producía en el seno del Tiempo y durante el tiempo que le era concedido. Alguien le había dicho que la vida es algo entre la nada del antes y la nada del después. Reflexionando sobre su vida llegó al convencimiento de que su ADN, el ENTORNO en que se encontraba y sus EXPERIENCIAS formaban un sistema en equilibrio inestable de condiciones que harían que su vida fuera de una u otra manera. El fallecimiento era el destino final pero el desequilibrio del sistema podía precipitarlo. Pero, ¿de qué depende la calidad y duración de la vida? Cronoteo se interesó por los conocimientos científicos de su época y, ayudado por la antropología biosocial, supo lo que sigue: El ADN constituye el bagaje genético que se conforma, aleatoriamente , en el momento de la concepción, a partir de los genes del padre y de la madre. Pero el ADN del individuo aunque es condicionante de su vida no es, en absoluto, de...

Facebook y la coexistencia. Conclusiones

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3.   Conclusiones Los usuarios de facebook van desde los que no saben que están jugando en un mundo virtual (la mayoría) hasta los que utilizan el medio para intereses no altruistas. Ya hemos visto, a lo largo del artículo, cómo las publicaciones de los usuarios se pueden poner en relación con los fenómenos del trabajo, dominio, muerte y amor. También las hay que son claramente un juego (resolver un enigma, encontrar objetos…). Pero no hay duda de que el usuario juega solo en un mundo virtual aunque momentos, días o meses más tarde otro usuario “entre” en su juego y muestre uno de los seis estados posibles (me gusta, me encanta, me divierte, me asombra, me entristece o me enfada); haga un comentario (que puede no ser leído por el autor de la entrada) o, en lo que aparentemente puede entenderse como la ruptura de la virtualidad, llegue a compartirlo (a hacerlo suyo).  La soledad que experimenta el “jugador” se manifiesta en los mensajes que aparecen de vez en cuando recla...

El sadomasoquismo en la interrelación dominio-amor

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2.8.4.1 El sadomasoquismo en la interrelación dominio-amor Un paradigma especial de la interrelación dominio-amor es el sadomasoquismo entendido no como juego sexual esporádico adoptado por dos personas sino como situación de dominación y sometimiento. Aunque el modelo más repetido es el de varón-sádico frente a mujer-masoquista, cualquiera de los dos sexos puede adoptar ambas posiciones, tanto en una relación heterosexual como en una homosexual. Lynn Chancer en su obra  Sadomasochism in every day Lif. The Dynamics of Power and Powerlessness , afirma que, en su paradigma, en la relación entre las personas sádicas y  las masoquistas: “[…] el significado del poder sexual y de la ausencia de poder afecta mucho más fundamentalmente al núcleo de las personas implicadas. Aunque sus anhelos de experiencias de dominación y subordinación se manifiestan a nivel sexual, no obstante transcienden  el reino de la sexualidad per se . No se busca el sexo por sí mismo, quizá p...

Interrelación dominio-amor

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2.8.4  La interrelación dominio-amor Los determinantes biológicos de la conducta sexual fueron campo de estudio en la primera fase de la Antropología feminista en la década de 1960 (Lewellen, 2009 [2003], pág. 181). Aunque Fink no analiza esta interrelación no es conveniente olvidar el peso de los determinantes biológicos en el amor entendido como relación sexual (1995 [1979], pág. 211). Por otra parte, la expresión “machismo” hace alusión al sexo biológico del maltratador y no podemos obviar que aunque esta actitud puede estar favorecida por condicionantes culturales la condición biológica no está ausente. El ser humano no es ajeno al dimorfismo sexual presente en la mayoría de las especies animales. Ted Lewellen en su Introducción a la antropología política lo expresa así: “Las pruebas psicobiológicas provienen de cuatro fuentes: estudio de uniformidades transculturales comparativas, observaciones de la conducta infantil, comparaciones con primates superiores, y descripc...

Interrelación muerte-amor

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2.8.3 La interrelación muerte-amor La muerte separa pero el amor une y asocia. Para Fink, el ser humano siempre estará sometido a la muerte pero siempre se renovará la existencia “desde los milagros del amor” (1995 [1979], pág. 233). El amor reproductivo es la forma humana de superar la muerte: "en el amor de hombre y mujer palpita el anhelo de inmortalidad" (1995 [1979], pág. 214). La procreación y el nacimiento suponen la derrota de la muerte y convierten a la especie humana en inmortal en “la permanente renovada reiteración en el hijo y en los hijos de los hijos” que se convierte en una copia humana del cósmico ‘eterno retorno de lo mismo’, pensado por Nietzsche” (Fink, 1995 [1979], pág. 218). La expresión “morir de amor”, tan utilizada en las canciones y en la literatura, es algo más que una desgarradora declaración romántica de quebranto del alma. Hoy se reconoce que la pérdida del ser amado incide en la probabilidad de muerte anticipada de la persona que ha env...

Interrelación trabajo-juego

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2.8.2 La interrelación trabajo-juego Muchos juegos necesitan de un juguete para desarrollarse. Ya sabemos que el juguete (tanto infantil como adulto) es un elemento de la cultura técnica que necesita del trabajo para ser producido. Pero además, cualquier objeto, sea cual sea su finalidad, puede ser utilizado para jugar; un ejemplo evidente de esto sería un “smartphone” (puede utilizarse para trabajar, para jugar y también para jugar en horario laboral). Otro aspecto de esta relación se aprecia en el juego de aprendizaje social de los niños. Es frecuente que los niños simulen roles de distintas profesiones en sus juegos y adopten comportamientos de policías, ladrones, soldados, médicos, etc. Ya hemos dicho, más arriba , que se puede jugar a todo: a la guerra, al amor, a morir, a trabajar e incluso a jugar. Por otra parte, el tiempo disponible para jugar es función del tiempo empleado en trabajar y en esto aparece una relación de exclusión del juego por parte del trabajo. C...

Interrelación trabajo-dominio

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2.8.1 La interrelación trabajo-dominio Ya hemos visto que el trabajo produce todos los elementos de la cultura técnica y entre ellos están las máquinas y herramientas necesarias para trabajar pero también las necesarias para conseguir el dominio mediante la lucha. Sin embargo, el trabajo y el dominio están interrelacionados asimétricamente: el trabajo nace como una imposición ejercida por alguien dominante. En el Libro del Génesis, III, 19, Moisés “con el ánimo de instruir y formar a su pueblo” dicta: “Mediante el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a confundirte con la tierra…) (Torres Amat, Félix; Petisco, 1980). Para Hegel y Marx, trabajo y dominio se compenetran de una manera tal que ambos pensadores no llegan a una determinación  propia de los fenómenos aislados. Su desacuerdo está en que para Hegel el trabajo es dependiente del dominio y para Marx el dominio es dependiente del trabajo (Fink, 1995 [1979], págs. 186-187). Con el surgimiento de la ag...

Interrelaciones entre los fenómenos fundamentales

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2.8 Interrelaciones entre los fenómenos Fink advierte que “en el concepto ‘fenómenos fundamentales’ de ningún modo subyace que la imagen fenoménica de la vida humana acuse siempre y continuamente una determinada caracterización” (1995 [1979], pág. 224). Esto significa que no siempre estamos en presencia de un determinado fenómeno fundamental (amor, juego, dominio, trabajo o muerte), aunque sí es cierto que la muerte subyace a todos a pesar de que no seamos conscientes de ello. Además, los fenómenos están relacionados entre sí en forma más o menos evidente, de forma que en una actividad humana determinada puede apreciarse una interrelación entre determinados fenómenos. Ya hemos visto que el trabajo es el fenómeno primordial de la cultura técnica y que en la relación de cada uno de los otros fenómenos fundamentales (amor, juego, dominio y muerte) con la cultura, siempre están presentes los elementos de la cultura técnica o instrumental producidos mediante el trabajo. En los...

Cronoteo y la trinidad coexistencial

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Cronoteo hacía tiempo que se había reconocido como hijo del Tiempo . Sabía que había nacido en su seno y su mentalidad humana le decía que todos los mamíferos tienen madre pero también tienen padre. El Tiempo por sí solo no puede generar nada, hace falta algún soplo creador que aporte la semilla necesaria, que germinará a su debido tiempo. Había reflexionado sobre la coexistencia y llegó a la conclusión que él era un Coexistente . También lo había hecho sobre el Azar y supo que era un Coexistente aleatorio . En este punto, su razonamiento le mostraba que su dios ( Tiempo ) no era el único que regía su coexistencia. Tiempo , Azar y él mismo estaban interrelacionados formando una Trinidad indisoluble. Muchos científicos le habían explicado que el tiempo no era eterno. La teoría de la relatividad los había llevado a la conclusión de que el tiempo cosmológico había tenido su origen en una explosión (big bang) en la que la materia empezó a expandirse bajo unas determinadas leye...

Cronoteo y su coexistencia

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Por lo que hasta ahora te he contado de Cronoteo , sabes que es un personaje muy interesado por los temas relacionados con el ser humano y dado a la reflexión. Un día, pensando sobre su existencia, se dio cuenta de que no estaba solo. Había muchas otras personas cuyo Tiempo coincidía con el suyo. Su existencia coincidía con la suya, es decir, todos coexistían . Cronoteo era un Coexistente. Cronoteo había leído sobre la unidad psíquica de la humanidad y sobre el alma compartida y se percató de que si era un ser humano se debía a que coexistía con Otros y compartía su cultura. Pero, esos Otros no eran solo aquellos con los que cohabitaba o convivía. Su tiempo de coexistencia empezó el día en que Azar hizo que fuera concebido y se prolongaría, casi con toda certeza, más allá de su fallecimiento. Sabía que coexistir no es lo mismo que “vivir-con”. La coexistencia se produce cuando hay alguien consciente de la existencia de otro o de sus obras. Por eso, por ejemplo, Pitágoras co...

El juego en la cultura

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2.7.4 El juego en la cultura El juego es un rasgo cultural diferenciador. Es fácil encontrar juegos similares en todas las sociedades actuales y del pasado. Sin embargo, el nivel tecnológico, el medio ambiente y las convenciones sociales son los que marcan las diferencias. Huizinga en su obra Homo ludens afirma que “la cultura surge en forma de juego” (San Martín, 2010, pág. 309), pero si entendemos que el juego se ejecuta tomando una posibilidad que forma parte de una cultura y realizando acciones ’como si’ esa posibilidad fuera una realidad, es más lógico pensar que la cultura es la generatriz del juego y no al revés. Hay juegos que no requieren juguetes y son estos los que, por no depender de la tecnología se encuentran repetidos en la mayoría de las sociedades. Sin embargo, todos los juegos necesitan utensilios, ideas o reglas para su realización. Estos medios son proporcionados, respectivamente, por la cultura técnica, la cultura ideal o la cultura práctica. Cit...

Tipos de juego

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2.7.3 Tipos de juego Numerosos autores han propuesto tipologías del juego que permitan abarcar todas las manifestaciones de este fenómeno y todos coinciden en la dificultad de establecer una categorización de este concepto. Intentaré abarcar todo lo que supone actuación en el campo de la realidad imaginada y lo que tiene su finalidad en sí mismo. Aquí abordo una clasificación desde la epistemología fenomenológica. Más adelante, cuando me refiera a los epifenómenos del juego daré un desarrollo más completo a la tipología.  Invito al lector a que me sugiera algún juego que no pueda ser encuadrado en alguna de las siguientes categorías: Ritual Ceremonia Entrenamiento Competición Individual Representación Arte Lenguaje En esta tipología se considera que lo que no es trabajo, amor, lucha o muerte, es juego (aunque en muchos casos existan interrelaciones con esos fenómenos). La mayoría de tipologías al uso comprenden únicamente los juegos de entrenamiento y ...

Rasgos esenciales del juego

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2.7.2 Rasgos esenciales del juego Al referirme a la necesidad del juego ya he adelantado dos de los rasgos esenciales como son: su capacidad de producir catarsis y la de ocupar el vacío del tiempo de ocio. Fink y sus seguidores afirman que el juego es autotélico, es decir, “tiene su finalidad y su sentido en sí mismo” (1995 [1979], pág. 224), sin embargo ya hemos visto que Monod afirma que obtiene resultados aunque no sean buscados (es teleonómico). Los rasgos más evidentes del juego son su carácter festivo y por la felicidad obtenida en el ámbito de la fantasía. El carácter festivo viene dado por su realización fuera del tiempo de trabajo. La felicidad la proporciona el que se trata de una actividad deseada, libremente elegida y que podemos interrumpir cuando lo deseemos.  Por último, su capacidad abarcadora, es decir, “de jugar no sólo a trabajo, lucha, amor y muerte, sino también al juego” (Fink, 1995 [1979], pág. 259), lo convierte en un espejo de l...

Necesidad del juego

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2.7.1 Necesidad del juego El juego infantil es un medio de preparación para la vida adulta similar al que ejecutan todos los mamíferos. Jacques Monod atribuye al juego “un valor teleonómico como coadyuvante a la cohesión del grupo, condición de su supervivencia y de la expansión de la especie” (1986 [1970], pág. 25). Pero también se juega en la adultez; en este caso el juego puede ser un entrenamiento pero también contribuye a lo que San Martín describe como “la liberación fantasiosa del presente” (2010 [2005], pág. 310). Esta liberación supone una catarsis necesaria para superar los inconvenientes de la vida cotidiana pero que puede resultar adictiva. El ocio, entendido como cesación de toda actividad, suele conducir a un estado de tedio que solo puede ser superado por la realización de alguna actividad. En esta situación la actividad preferida por los humanos es el juego ya que supone una evasión de la realidad y proporciona felicidad. Para los jubilados, “cond...

El juego como fenómeno

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2.7 Juego Fink afirma que el juego es algo más que los múltiples actos lúdicos que realizamos; se trata del modo que tiene el ser humano de relacionarse con lo posible e irreal (1995 [1979], pág. 224). Para Huizinga el juego “es una acción libre ejecutada ‘como si’ y sentida como situada fuera de la vida corriente […] que se desarrolla en un orden sometido a reglas” (San Martín, 2010 [2005], pág. 310) Por supuesto, el juego infantil es solo una de las formas en que se produce el juego y, en este caso tienen un marcado contenido de aprendizaje y socialización. La relación del juego con los otros fenómenos fundamentales (trabajo, lucha, amor y muerte) es abarcante y envolvente. Los comprende y escenifica en el ámbito de lo imaginario o aparente, es decir de la realidad imaginada (Fink, 1995 [1979], pág. 249). La Teoría de juegos analiza los juegos de estrategia como una situación en la que interactúan varios individuos y en la que el resultado final que obtiene cada uno de...

El amor en la cultura

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2.6.3 El amor en la cultura Las relaciones en la estructura familiar, salvo la de la madre con su hijo, están indeterminadas genéticamente. Por eso la cultura, cada cultura, prescribe la forma de esas relaciones, que son el objeto de estudio de la Antropología del parentesco. No obstante, hay un rasgo cultural universal que es la prohibición del incesto (aunque su significado varía con las culturas). El ser humano existe como integrante de un grupo o sociedad (co-existe) y su reproducción es la reproducción de esa sociedad que debe tomar medidas que garanticen su perdurabilidad. Así, algo tan personal, tan íntimo, como la sexualidad y las relaciones sexuales son objeto de regulación legislativa, social y religiosa. A modo de ejemplo citaré algunos elementos de los distintos tipos de cultura: Cultura técnica : Cunas, chupetes, biberones, anticonceptivos, juguetes eróticos, etc. Cultura ideal : Antropología del parentesco, Antropología de la sexualidad, El Kamasutra, Gin...

Rasgos esenciales del amor

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2.6.2 Rasgos esenciales del amor El ser humano no es ajeno a la “pulsión” que lleva a todos los animales a aparearse. Este instinto permanece a través de las generaciones como un impulso de “permanencia” por tiempo indefinido, como un anhelo de alcanzar la inmortalidad. Pero el amor humano es también amor a los hijos y a su descendencia en los que se materializa la transmisión de los genes y de la propiedad material e intelectual. Fink  expone así la humanidad del amor: El amor humano es “pulsión” y acto consciente. El animal se queda en la “pulsión”. No vive “comprensivamente y con sentido los procesos generativos”.  El dios no puede amar, “porque en sí mismo (como se afirma de él) es la plenitud misma del ser, porque nada le falta, nada queda afuera, nada le es sustraído” (1995 [1979], pág. 209). A pesar de lo expresado por Fink, son numerosas y frecuentes las publicaciones en facebook en las que se hace referencia al amor de Dios hacia los seres humanos ...

Necesidad del amor

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2.6.1 Necesidad del amor Fink afirma que mujeres y varones viven como mitades incompletas que consiguen en el amor su “completitud” (1995 [1979], pág. 265). La perpetuación de la especie requiere de la perdurabilidad de los procesos de procreación y nacimiento que supone un modo terrenal de la “inmortalidad de los mortales”  (1995 [1979], pág. 216). Todo grupo humano ha necesitado, a través de los tiempos, de la reproducción para aumentar el número de sus componentes y ser más fuerte frente a otros grupos en competencia. Este hecho puede encontrarse en el origen de la homofobia, tan frecuente en las culturas del Libro. Richard Dawkins en su obra El gen egoísta afirma que somos máquinas creadas por genes, al igual que todos los animales (1989 [1976), pág. 10). La supervivencia de esos genes (y con ellos de la especie humana) depende de las relaciones heterosexuales. Se puede afirmar que sin procreación no hay evolución ni cultura ya que supone el fin de la espe...

El amor como fenómeno

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2.6 Amor Fink se refiere al amor como Eros, es decir, principio de la reproducción humana y como: “presuposición inherente al ser de todos los seres humanos, la gran ilusión de todos los corazones, la pasión más fuerte y la más elevada transfiguración, la más extrema profundidad de alegría y pena al mismo tiempo.” (1995:269). El fenómeno considerado aquí se corresponde con la primera acepción de la palabra amor contemplada en el Diccionario de la lengua española de la Real academia española: “Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”; pero matizado en el sentido de que el otro ser es del sexo opuesto, ya que Fink se refiere al fenómeno que hace inmortal a la especie humana Otras expresiones utilizadas para referirse a este fenómeno como: apego, afecto, amistad, aprecio, cariño, deseo, etc. deben entenderse como epifenómenos del fenómeno aquí estudiado (amor reproductivo), es decir, ...

El dominio en la cultura

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2.5.3 El dominio en la cultura El animal que mayor facilidad tiene para matar es el Homo sapiens . Desde la famosa quijada de asno de la Biblia, las armas utilizadas por los seres humanos no han dejado de evolucionar para aumentar su facilidad de manejo y su capacidad letal. Todos los grupos humanos se han visto obligados a tomar medidas para mantener sus condiciones de existencia frente a sus enemigos y también para mantener el orden social establecido. Algunos elementos de la cultura relativos al dominio son: Cultura técnica : En ella están comprendidas todas las armas individuales y sistemas de armas, como instrumentos con capacidad ofensiva o defensiva y los sistemas de detección y localización entre otros. También las cárceles y los instrumentos de tortura y represión. Cultura ideal : El conjunto de conocimientos (ciencia y tecnología) utilizados en el desarrollo de las armas, así como sus principios de empleo y las formas de lucha como la guerra electrónica, guerr...