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Mostrando las entradas etiquetadas como Amor

El sadomasoquismo en la interrelación dominio-amor

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2.8.4.1 El sadomasoquismo en la interrelación dominio-amor Un paradigma especial de la interrelación dominio-amor es el sadomasoquismo entendido no como juego sexual esporádico adoptado por dos personas sino como situación de dominación y sometimiento. Aunque el modelo más repetido es el de varón-sádico frente a mujer-masoquista, cualquiera de los dos sexos puede adoptar ambas posiciones, tanto en una relación heterosexual como en una homosexual. Lynn Chancer en su obra  Sadomasochism in every day Lif. The Dynamics of Power and Powerlessness , afirma que, en su paradigma, en la relación entre las personas sádicas y  las masoquistas: “[…] el significado del poder sexual y de la ausencia de poder afecta mucho más fundamentalmente al núcleo de las personas implicadas. Aunque sus anhelos de experiencias de dominación y subordinación se manifiestan a nivel sexual, no obstante transcienden  el reino de la sexualidad per se . No se busca el sexo por sí mismo, quizá p...

Interrelación dominio-amor

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2.8.4  La interrelación dominio-amor Los determinantes biológicos de la conducta sexual fueron campo de estudio en la primera fase de la Antropología feminista en la década de 1960 (Lewellen, 2009 [2003], pág. 181). Aunque Fink no analiza esta interrelación no es conveniente olvidar el peso de los determinantes biológicos en el amor entendido como relación sexual (1995 [1979], pág. 211). Por otra parte, la expresión “machismo” hace alusión al sexo biológico del maltratador y no podemos obviar que aunque esta actitud puede estar favorecida por condicionantes culturales la condición biológica no está ausente. El ser humano no es ajeno al dimorfismo sexual presente en la mayoría de las especies animales. Ted Lewellen en su Introducción a la antropología política lo expresa así: “Las pruebas psicobiológicas provienen de cuatro fuentes: estudio de uniformidades transculturales comparativas, observaciones de la conducta infantil, comparaciones con primates superiores, y descripc...

Interrelación muerte-amor

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2.8.3 La interrelación muerte-amor La muerte separa pero el amor une y asocia. Para Fink, el ser humano siempre estará sometido a la muerte pero siempre se renovará la existencia “desde los milagros del amor” (1995 [1979], pág. 233). El amor reproductivo es la forma humana de superar la muerte: "en el amor de hombre y mujer palpita el anhelo de inmortalidad" (1995 [1979], pág. 214). La procreación y el nacimiento suponen la derrota de la muerte y convierten a la especie humana en inmortal en “la permanente renovada reiteración en el hijo y en los hijos de los hijos” que se convierte en una copia humana del cósmico ‘eterno retorno de lo mismo’, pensado por Nietzsche” (Fink, 1995 [1979], pág. 218). La expresión “morir de amor”, tan utilizada en las canciones y en la literatura, es algo más que una desgarradora declaración romántica de quebranto del alma. Hoy se reconoce que la pérdida del ser amado incide en la probabilidad de muerte anticipada de la persona que ha env...

El amor en la cultura

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2.6.3 El amor en la cultura Las relaciones en la estructura familiar, salvo la de la madre con su hijo, están indeterminadas genéticamente. Por eso la cultura, cada cultura, prescribe la forma de esas relaciones, que son el objeto de estudio de la Antropología del parentesco. No obstante, hay un rasgo cultural universal que es la prohibición del incesto (aunque su significado varía con las culturas). El ser humano existe como integrante de un grupo o sociedad (co-existe) y su reproducción es la reproducción de esa sociedad que debe tomar medidas que garanticen su perdurabilidad. Así, algo tan personal, tan íntimo, como la sexualidad y las relaciones sexuales son objeto de regulación legislativa, social y religiosa. A modo de ejemplo citaré algunos elementos de los distintos tipos de cultura: Cultura técnica : Cunas, chupetes, biberones, anticonceptivos, juguetes eróticos, etc. Cultura ideal : Antropología del parentesco, Antropología de la sexualidad, El Kamasutra, Gin...

Rasgos esenciales del amor

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2.6.2 Rasgos esenciales del amor El ser humano no es ajeno a la “pulsión” que lleva a todos los animales a aparearse. Este instinto permanece a través de las generaciones como un impulso de “permanencia” por tiempo indefinido, como un anhelo de alcanzar la inmortalidad. Pero el amor humano es también amor a los hijos y a su descendencia en los que se materializa la transmisión de los genes y de la propiedad material e intelectual. Fink  expone así la humanidad del amor: El amor humano es “pulsión” y acto consciente. El animal se queda en la “pulsión”. No vive “comprensivamente y con sentido los procesos generativos”.  El dios no puede amar, “porque en sí mismo (como se afirma de él) es la plenitud misma del ser, porque nada le falta, nada queda afuera, nada le es sustraído” (1995 [1979], pág. 209). A pesar de lo expresado por Fink, son numerosas y frecuentes las publicaciones en facebook en las que se hace referencia al amor de Dios hacia los seres humanos ...

Necesidad del amor

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2.6.1 Necesidad del amor Fink afirma que mujeres y varones viven como mitades incompletas que consiguen en el amor su “completitud” (1995 [1979], pág. 265). La perpetuación de la especie requiere de la perdurabilidad de los procesos de procreación y nacimiento que supone un modo terrenal de la “inmortalidad de los mortales”  (1995 [1979], pág. 216). Todo grupo humano ha necesitado, a través de los tiempos, de la reproducción para aumentar el número de sus componentes y ser más fuerte frente a otros grupos en competencia. Este hecho puede encontrarse en el origen de la homofobia, tan frecuente en las culturas del Libro. Richard Dawkins en su obra El gen egoísta afirma que somos máquinas creadas por genes, al igual que todos los animales (1989 [1976), pág. 10). La supervivencia de esos genes (y con ellos de la especie humana) depende de las relaciones heterosexuales. Se puede afirmar que sin procreación no hay evolución ni cultura ya que supone el fin de la espe...

El amor como fenómeno

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2.6 Amor Fink se refiere al amor como Eros, es decir, principio de la reproducción humana y como: “presuposición inherente al ser de todos los seres humanos, la gran ilusión de todos los corazones, la pasión más fuerte y la más elevada transfiguración, la más extrema profundidad de alegría y pena al mismo tiempo.” (1995:269). El fenómeno considerado aquí se corresponde con la primera acepción de la palabra amor contemplada en el Diccionario de la lengua española de la Real academia española: “Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”; pero matizado en el sentido de que el otro ser es del sexo opuesto, ya que Fink se refiere al fenómeno que hace inmortal a la especie humana Otras expresiones utilizadas para referirse a este fenómeno como: apego, afecto, amistad, aprecio, cariño, deseo, etc. deben entenderse como epifenómenos del fenómeno aquí estudiado (amor reproductivo), es decir, ...

Homo senior. El amor

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3.1.1. Amor El amor, uno de los cinco fenómenos fundamentales de la vida humana, comprende otros sub-fenómenos como la amistad, el parentesco, el amor conyugal o la sexualidad. En este apartado cabe destacar que los informantes declaran una disminución en la frecuencia de las relaciones sexuales; una dedicación a los nietos que no tuvieron sus progenitores; la alternancia entre el “nido vacío” y el ocasional “desbordamiento” del nido en fines de semana y festividades; y la ocasional formación de nuevas parejas que raramente se formalizan contractualmente. Homo senior ha llegado a esta situación de un modo paulatino en el tiempo y ha tenido la posibilidad de irse adaptando a los cambios. (En otro artículo contaré lo que me contaron) Ver continuación Ver desde el principio