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Mostrando las entradas etiquetadas como Cuentos antropológicos

Cronoteo y la trinidad de la vida

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Cronoteo ya se había reconocido como un ser coexistente con otros cuya vida se producía en el seno del Tiempo y durante el tiempo que le era concedido. Alguien le había dicho que la vida es algo entre la nada del antes y la nada del después. Reflexionando sobre su vida llegó al convencimiento de que su ADN, el ENTORNO en que se encontraba y sus EXPERIENCIAS formaban un sistema en equilibrio inestable de condiciones que harían que su vida fuera de una u otra manera. El fallecimiento era el destino final pero el desequilibrio del sistema podía precipitarlo. Pero, ¿de qué depende la calidad y duración de la vida? Cronoteo se interesó por los conocimientos científicos de su época y, ayudado por la antropología biosocial, supo lo que sigue: El ADN constituye el bagaje genético que se conforma, aleatoriamente , en el momento de la concepción, a partir de los genes del padre y de la madre. Pero el ADN del individuo aunque es condicionante de su vida no es, en absoluto, de...

Cronoteo y la felicidad

Cronoteo conocía los fenómenos fundamentales de la existencia humana (amor, juego, trabajo, dominio y muerte) y también que en todos ellos, menos en la muerte, podría encontrarse la felicidad (especialmente en el juego y en el amor). Claro que si se piensa que la muerte es el final del sufrimiento también ella proporciona felicidad. Aunque, si aceptamos que nadie puede vivir su propia muerte, no podemos sentir esa felicidad. Por otra parte, la constante presencia de la muerte produce sufrimiento con lo que no puede negarse su influencia en la felicidad humana. Cronoteo sabía que, para el siglo XXI, la humanidad se había marcado como objetivo alcanzar la felicidad, la inmortalidad y la divinidad. Él, siempre pragmático y ecléctico, se conformaba con el proyecto de obtención de la felicidad que le parecía mucho más cercano. Cronoteo pensaba que, si Epicuro estaba en lo cierto cuando afirmaba que adorar a los dioses es una pérdida de tiempo ya que no hay existencia después de la muerte ...

Cronoteo y su libertad

Cronoteo estaba, un día, parado frente a una luz roja que le “impedía” pasar. Él había salido a pasear porque le apetecía. Como vivía en una democracia liberal su libertad era sagrada y, en teoría, podía hacerlo. Pero aquella luz roja estaba limitando su libertad. Se percató de que su día a día estaba repleto de recomendaciones, órdenes y mandamientos siempre acompañados de reprimendas, sanciones y hasta castigos eternos. Así que se preguntó: ¿soy libre? Buscó respuestas y encontró las siguientes: Hace unos 10.000 años la Revolución agrícola neolítica favoreció el desarrollo de las religiones teístas. Esto supuso el sometimiento de la voluntad de los humanos a la de sacerdotes intolerantes y gobernantes investidos de autoridad divina y de la conducta a rígidas tradiciones. La Revolución científica del siglo XVIII supuso el nacimiento de las “religiones” humanistas. Ahora con el relato liberal, las personas eran libres para pensar por sí mismas y su libertad era sagrada. El huma...

Cronoteo es laico

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Ya te he contado que Cronoteo no creía en los dioses creadores del mundo y de sus leyes. También que había buscado una religión que le guiara en su Tiempo y le resolviera todas sus dudas existenciales, sin encontrarla. Aunque reconocía la bondad de muchos de los mandamientos, prescripciones y consejos de la mayoría de las religiones, las evidencias científicas de su Tiempo le impedían aceptar la posibilidad de la reencarnación, la existencia de un alma independiente del cuerpo o la necesidad de abstenerse de cortar el papel higiénico en sábado, entre otras muchas cosas. Por otra parte, Cronoteo era reacio a aceptar “verdades” procedentes de libros sagrados de procedencia incierta o de sueños de iluminados. Sin embargo, reconocía que fueron una solución para la convivencia de los seres humanos en épocas en que el conocimiento científico era muy limitado. Algunos acusaban a Cronoteo de inmoral y falto de ética por ser laico. Pero lo hacían porque desconocían la existencia del códig...

Cronoteo y Coronavirus

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Cronoteo supo un día que la diosa Enfermedad estaba acabando con la vida de muchos humanos en un país lejano. Las autoridades y los expertos dijeron que no pasaba nada y no hicieron nada al respecto. Sin embargo, pasados pocos meses, el enviado de Enfermedad , un tal Coronavirus , empezó a segar muchas vidas en su propio país. Enfermedad se frotaba las manos porque Coronavirus estaba resultando un arma muy eficiente que, en colaboración con otros agentes, como Inmunodeficiencia , había conseguido el preciado grado de pandemia. Por otra parte, la diosa Muerte permanecía impasible; sabía que todo era cuestión de Tiempo . La batalla que los humanos libraban contra su subordinada, Enfermedad , era solo una parte de la guerra en la que ella siempre resultaba victoriosa. Ella sabía que cada persona tenía su tiempo hasta que se le acababa y que la misión de Enfermedad era robar tiempo a los humanos. Los gobernantes y expertos de todos los países, ante el incremento desorbitado...

Cronoteo y la trinidad coexistencial

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Cronoteo hacía tiempo que se había reconocido como hijo del Tiempo . Sabía que había nacido en su seno y su mentalidad humana le decía que todos los mamíferos tienen madre pero también tienen padre. El Tiempo por sí solo no puede generar nada, hace falta algún soplo creador que aporte la semilla necesaria, que germinará a su debido tiempo. Había reflexionado sobre la coexistencia y llegó a la conclusión que él era un Coexistente . También lo había hecho sobre el Azar y supo que era un Coexistente aleatorio . En este punto, su razonamiento le mostraba que su dios ( Tiempo ) no era el único que regía su coexistencia. Tiempo , Azar y él mismo estaban interrelacionados formando una Trinidad indisoluble. Muchos científicos le habían explicado que el tiempo no era eterno. La teoría de la relatividad los había llevado a la conclusión de que el tiempo cosmológico había tenido su origen en una explosión (big bang) en la que la materia empezó a expandirse bajo unas determinadas leye...

Cronoteo y el azar

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Ya te conté que Cronoteo ,  cuando nació , traía un bagaje genético que lo facultaba para adquirir habilidades y conocimientos humanos. Ese bagaje no es otra cosa que los genes que conforman su ADN. Cronoteo , un día, reparó en que resultaba que su ADN era fruto de la combinación aleatoria de los genes de sus progenitores. También  se dio cuenta de que la misma circunstancia se había dado en la concepción de todos sus ancestros. De este modo, su bagaje genético era fruto de un proceso aleatorio que se remontaba a un tiempo muy remoto y que se había producido en el seno del Tiempo . Por eso había cambiado su nombre (Sinteo) y había reconocido a Tiempo como su dios . Y pensó:  ― ¿En el seno del Tiempo ? Resulta que mi dios es femenino. Y continuó: —Pero qué tontería, los dioses no tienen sexo. Bueno, no tienen sexo ni tienen nada. Solo son un producto de la mente humana y pertenecen a la realidad imaginada. El ente llamado Cronoteo era el resultado de algo má...

Cronoteo y su coexistencia

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Por lo que hasta ahora te he contado de Cronoteo , sabes que es un personaje muy interesado por los temas relacionados con el ser humano y dado a la reflexión. Un día, pensando sobre su existencia, se dio cuenta de que no estaba solo. Había muchas otras personas cuyo Tiempo coincidía con el suyo. Su existencia coincidía con la suya, es decir, todos coexistían . Cronoteo era un Coexistente. Cronoteo había leído sobre la unidad psíquica de la humanidad y sobre el alma compartida y se percató de que si era un ser humano se debía a que coexistía con Otros y compartía su cultura. Pero, esos Otros no eran solo aquellos con los que cohabitaba o convivía. Su tiempo de coexistencia empezó el día en que Azar hizo que fuera concebido y se prolongaría, casi con toda certeza, más allá de su fallecimiento. Sabía que coexistir no es lo mismo que “vivir-con”. La coexistencia se produce cuando hay alguien consciente de la existencia de otro o de sus obras. Por eso, por ejemplo, Pitágoras co...

Tradizonia reflexiona

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Tradizonia era un humano de espíritu conservador. Pensaba que las tradiciones eran un legado recibido de sus ancestros y que eran manifestaciones culturales de su sociedad y por ende dignas del máximo respeto. Nacionalisto le había dicho un día: “si amas a tu Patria ten en cuenta que tu cultura es la mejor del mundo y que tienes que respetar sus costumbres (cuyas raíces se pierden en la lejanía de los tiempos) por encima de todas las cosas”. Pero Tradizonia había conocido otras culturas, se iba haciendo mayor y empezó a pensar por su cuenta. Se fue percatando de que muchas tradiciones habian sido abandonadas por sus seguidores y que otras eran inventos que no se remontaban más allá de una generación, vamos, que eran tradiciones inventadas por los localismos que luchaban contra la globalización. Tradizonia sabía que una de las tradiciones más antiguas del mundo era la de realizar sacrificios humanos. Conocía los ritos aztecas y mayas en los que se sacrificaban seres h...

Cronoteo tiene alma

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No sé si te acuerdas de que Cronoteo, cuando nació, recibió el nombre de Doroteo impuesto por sus padres. Después de una infancia en la que creía en Dios, siguiendo las enseñanzas recibidas, no encontró explicación para esas creencias y adoptó el nombre de Sinteo . A Doroteo le contaron que tenía un alma inmortal, no sujeta a su cuerpo, por lo que al morir se iría a un lugar de goce y disfrute de la presencia de un Dios o a otro de llanto y crujir de dientes. El alma podía ser manchada por sus actos en contra de las normas y también lavada (perdonada) si cumplía unos determinados requisitos. Si al morir estaba limpia iría al lugar de goce y si estaba sucia iría al sitio tenebroso. No importaba el resto de su vida; la situación al morir era la que determinaba su destino. Esto no le parecía justo y se convirtió en Sinteo , negando la existencia de Dios y del alma. Más tarde, pensó que el referente de toda su vida, el marco en el que se desarrollaba, era Tiempo . Su exi...

El nacimiento de Cronoteo

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Cronoteo no siempre se había llamado así. Cuando nació no tenía nombre, ni idioma, ni ideología, ni creencias. Era portador del ADN mitocondrial de su madre y de una combinación aleatoria de los genes de su padre y de su madre. Traía un bagaje genético que le permitiría adquirir habilidades y conocimientos humanos… si era convenientemente socializado. El cerebro de Cronoteo todavía no estaba “configurado”. Por eso, como ni siquiera sabía hablar, sus padres tomaron por él las primeras decisiones. Los padres de Cronoteo creían en los dogmas de una religión monoteísta cuyos preceptos se derivaban de un libro sagrado. Para recibir el premio final después de la muerte, era indispensable someterse al rito de ingreso en la religión de sus padres. En caso contrario si Cronoteo moría ingresaría en un lugar llamado limbo (que, por cierto, pasados los años fue clausurado por el sumo especialista de lo sagrado). El rito de ingreso en la religión de sus padres incluía la asignación ...

Cronoteo busca religión

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Como ya te conté otro día, Cronoteo, que antes se llamaba Sinteo , creía que Tiempo era el dios al que todo estaba sometido y que ninguno de los dioses reales o inventados por los seres humanos podía existir sin él. En la sociedad en la que vivía Cronoteo, no estaba organizado un culto al tiempo , excepto las reuniones informales para presenciar la puesta de sol, especialmente en los equinoccios. Sin embargo, Tiempo era el referente en muchos ritos de su cultura aunque no se le rindiera culto: Ritos de nacimiento en los que se celebraba el inicio del tiempo de vida de cada persona y que luego se rememoraba cada año en la misma fecha como cumpleaños. Ritos de paso que marcan los pasos por los distintos grupos de edad En ellos se celebraba el t iempo en que se suponía el acceso al “uso de razón”; el tiempo en que alcanzaba la mayoría de edad; y el rito de la jubilación que suponía el fin del tiempo de la vida...

La fidelidad de Candidato

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Candidato era un ser humano que se había presentado a unas elecciones para gobernar. Candidato se presentaba para su elección en la circunscripción territorial-administrativa que había decidido su partido aunque nunca hubiera vivido en ella. Si la gente elegía la lista en la que figuraba, tendría acceso al poder. Era el día anterior al de la votación (algunos lo llamaban jornada de reflexión). Ese día no estaban permitidas las actividades propias de la campaña y todos las personas candidatas lo dedicaban a descansar y a prepararse para las emociones del día siguiente. Candidato estaba al borde del agotamiento. La campaña había sido muy intensa. Era una persona desconocida para la mayoría de los votantes y tenía que darse a conocer. Le había costado un gran esfuerzo pero había seguido fielmente la estrategia diseñada por su Partido: vestir en la forma prescrita; utilizar los gestos y posturas adecuados; utilizar una oratoria tipo sermón; mostrarse seguro de sí m...

Abstención no sabe qué hacer

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Abstención era una persona mayor. Vivía en un país en el que había elecciones de cargos políticos con más frecuencia de lo natural, a pesar del gasto que suponían. En su país se votaban unas listas de candidatos que presentaban los distintos partidos políticos. Esto significaba que lo que realmente se votaba era un partido y su programa. En aquel país había varios partidos políticos y cada uno de ellos redactaba un programa en el que figuraban sus promesas de actuación para el caso de resultar elegidos sus candidatos. Abstención procuraba enterarse del contenido de los programas pero no era tarea fácil.  Si entraba en los sitios Web de los partidos, le gustaban todas las declaraciones de principios y los objetivos que declaraban. Si leía los folletos, no siempre disponibles, le gustaba el colorido, la presentación y las promesas de todos ellos. Si presenciaba debates en la televisión observaba cómo todos hablaban a la vez y todo se basaba en acusaciones mutuas ...

Nacionalisto y Nacionatonto

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Nacionatonto era una persona que creía que vivía en el centro del universo. Un amigo antropólogo le había dicho que viajando se curaba el nacionalismo y se mejoraba mucho del etnocentrismo. Pero él no reconocía su enfermedad y pensaba que si viajaba más de lo indispensable podría contraer el virus del universalismo que tanto daño causa al localismo. Desde pequeño le habían explicado que la cultura de su nación era la más rica existente y que los OTROS solo pretendían agobiarla, asfixiarla, eliminarla. No se atrevía a declararse racista, pero su xenofobia era patente. No tenía muy claro dónde estaba el origen de su nación, pero le habían explicado que su origen se perdía en la noche de los tiempos y que la historia que contaban los demás era falsa y malintencionada. Por eso no quería que sus hijos aprendieran otras lenguas, porque podían ser engañados respecto a la pureza de su origen y la magnificencia de sus ancestros. Sólo acudía a asociaciones y centros donde se exa...

Cronoteo reza

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Cronoteo, antes conocido como Sinteo , sabía que era vulnerable y que su poder era escaso. Su sentido de la racionalidad le indicaba que ningún dios iba a resolver sus problemas y necesidades. Cuando rezaba no pedía, simplemente expresaba en voz alta sus deseos. Un día (era el equinoccio de primavera) lanzó al cosmos la siguiente plegaria: MENSAJE AL TIEMPO ¡Oh Sol, mensajero del dios Tiempo! Lleva a tu padre un mensaje que le envía un mortal viviendo en un tiempo incierto: Tiempo que has dado existencia a dioses muertos y eternos, muestra hacia mí tu indulgencia; dame un poco de tu tiempo. Tiempo de ser y existir en armónica vivencia; tiempo de dar y de amar y también de recibir. Tiempo para complacencia de pensamiento y sentido; un tiempo para crecer y también envejecer. Tiempo, tú que eres borroso, dale vida a mi tiempo. Y, aunque el futuro es dudoso, yo le daré tiempo al tiem...