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El principio nacionalista

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Algunos autores ponen en cuestión la congruencia entre la unidad política y la unidad nacional entre otras cosas por el carácter imaginario de la nación. Por otra parte, ven la nación como un sistema obsoleto que reemplaza las comunidades religiosas y los reinos dinásticos. Marc Abélés en  La antropología política: Nuevos objetivos, nuevos objetos , lo expresa así: "Gellner (1983,11) definió el principio nacionalista como el principio que afirma que «la unidad política y la unidad nacional deben ser congruentes». Ahora bien, esta congruencia es la que plantea los problemas en la actualidad. Otra cuestión oportunamente planteada por B. Anderson (1983) se refiere a la naturaleza del vínculo que existe entre los miembros de una misma nación. Este autor destaca el carácter "imaginario" de esta comunidad. La nación, imaginada como limitada y como soberana, viene a reemplazar la influencia de las comunidades religiosas y de los reinos dinásticos característicos de la ép...

Nacionalismo (de la imprenta a internet)

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El nacionalismo, como doctrina y movimiento político, necesita de algún medio de comunicación para propagarse y asentarse. Ted Levellen en su Introducción a la antropología política lo expresa así: “En Imagined Communities , Benedict Anderson (1983) sigue el rastro del nacionalismo desde sus raíces en el "capitalismo de imprenta" europeo del siglo XVIII. Previamente, existía poco sentido de unidad nacional más allá de una lealtad generalizada a la corona. Con la aparición a gran escala de la impresión en lengua vernácula y de la alfabetización de masas, impulsadas por la búsqueda de beneficios en la continua expansión del mercado editorial, por primera vez la gente corriente pudo identificarse con otras personas que nunca habían visto y que nunca conocerían. Estas agrupaciones fueron reforzadas por la rápida propagación de ideologías que dividían a las personas de acuerdo con sus lenguas, culturas e historias legitimantes -llenas de héroes valientes y autosacrificados-...

Nacionalismos culturales

Gerd Baumann (1953-2014) en su obra El enigma multicultural. Un replanteamiento de las identidades nacionales, étnicas y religiosas revela su pensamiento sobre los nacionalismos centrífugos: “… ya hemos consultado la etnografía de Handler (1988) del nacionalismo cultural quebequés. Su detallado análisis empírico nos ha mostrado las maquinaciones estratégicas y los trucos retóricos que emplean los nacionalistas quebequeses para dar un carácter esencialista a una identidad nacional-cultural de los quebequeses. Son los mismos que hemos encontrado en otros movimientos nacionalistas etnopolíticos (McDonald, 1989; Heiberg, 1989): todos esos movimientos no los llevan a cabo para "el pueblo llano" por el que dicen hablar, sino para los políticos y los amañadores [manipuladores] totalmente urbanizados y que con frecuencia poseen estudios universitarios. Estos culturalistas de nuevo cuño utilizan la confusión de la gente entre la mejora de la planificación social para el futuro y u...

Interrelación muerte-amor

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2.8.3 La interrelación muerte-amor La muerte separa pero el amor une y asocia. Para Fink, el ser humano siempre estará sometido a la muerte pero siempre se renovará la existencia “desde los milagros del amor” (1995 [1979], pág. 233). El amor reproductivo es la forma humana de superar la muerte: "en el amor de hombre y mujer palpita el anhelo de inmortalidad" (1995 [1979], pág. 214). La procreación y el nacimiento suponen la derrota de la muerte y convierten a la especie humana en inmortal en “la permanente renovada reiteración en el hijo y en los hijos de los hijos” que se convierte en una copia humana del cósmico ‘eterno retorno de lo mismo’, pensado por Nietzsche” (Fink, 1995 [1979], pág. 218). La expresión “morir de amor”, tan utilizada en las canciones y en la literatura, es algo más que una desgarradora declaración romántica de quebranto del alma. Hoy se reconoce que la pérdida del ser amado incide en la probabilidad de muerte anticipada de la persona que ha env...

Interrelación trabajo-juego

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2.8.2 La interrelación trabajo-juego Muchos juegos necesitan de un juguete para desarrollarse. Ya sabemos que el juguete (tanto infantil como adulto) es un elemento de la cultura técnica que necesita del trabajo para ser producido. Pero además, cualquier objeto, sea cual sea su finalidad, puede ser utilizado para jugar; un ejemplo evidente de esto sería un “smartphone” (puede utilizarse para trabajar, para jugar y también para jugar en horario laboral). Otro aspecto de esta relación se aprecia en el juego de aprendizaje social de los niños. Es frecuente que los niños simulen roles de distintas profesiones en sus juegos y adopten comportamientos de policías, ladrones, soldados, médicos, etc. Ya hemos dicho, más arriba , que se puede jugar a todo: a la guerra, al amor, a morir, a trabajar e incluso a jugar. Por otra parte, el tiempo disponible para jugar es función del tiempo empleado en trabajar y en esto aparece una relación de exclusión del juego por parte del trabajo. C...

Interrelación trabajo-dominio

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2.8.1 La interrelación trabajo-dominio Ya hemos visto que el trabajo produce todos los elementos de la cultura técnica y entre ellos están las máquinas y herramientas necesarias para trabajar pero también las necesarias para conseguir el dominio mediante la lucha. Sin embargo, el trabajo y el dominio están interrelacionados asimétricamente: el trabajo nace como una imposición ejercida por alguien dominante. En el Libro del Génesis, III, 19, Moisés “con el ánimo de instruir y formar a su pueblo” dicta: “Mediante el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a confundirte con la tierra…) (Torres Amat, Félix; Petisco, 1980). Para Hegel y Marx, trabajo y dominio se compenetran de una manera tal que ambos pensadores no llegan a una determinación  propia de los fenómenos aislados. Su desacuerdo está en que para Hegel el trabajo es dependiente del dominio y para Marx el dominio es dependiente del trabajo (Fink, 1995 [1979], págs. 186-187). Con el surgimiento de la ag...

Interrelaciones entre los fenómenos fundamentales

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2.8 Interrelaciones entre los fenómenos Fink advierte que “en el concepto ‘fenómenos fundamentales’ de ningún modo subyace que la imagen fenoménica de la vida humana acuse siempre y continuamente una determinada caracterización” (1995 [1979], pág. 224). Esto significa que no siempre estamos en presencia de un determinado fenómeno fundamental (amor, juego, dominio, trabajo o muerte), aunque sí es cierto que la muerte subyace a todos a pesar de que no seamos conscientes de ello. Además, los fenómenos están relacionados entre sí en forma más o menos evidente, de forma que en una actividad humana determinada puede apreciarse una interrelación entre determinados fenómenos. Ya hemos visto que el trabajo es el fenómeno primordial de la cultura técnica y que en la relación de cada uno de los otros fenómenos fundamentales (amor, juego, dominio y muerte) con la cultura, siempre están presentes los elementos de la cultura técnica o instrumental producidos mediante el trabajo. En los...