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Interrelación trabajo-juego

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2.8.2 La interrelación trabajo-juego Muchos juegos necesitan de un juguete para desarrollarse. Ya sabemos que el juguete (tanto infantil como adulto) es un elemento de la cultura técnica que necesita del trabajo para ser producido. Pero además, cualquier objeto, sea cual sea su finalidad, puede ser utilizado para jugar; un ejemplo evidente de esto sería un “smartphone” (puede utilizarse para trabajar, para jugar y también para jugar en horario laboral). Otro aspecto de esta relación se aprecia en el juego de aprendizaje social de los niños. Es frecuente que los niños simulen roles de distintas profesiones en sus juegos y adopten comportamientos de policías, ladrones, soldados, médicos, etc. Ya hemos dicho, más arriba , que se puede jugar a todo: a la guerra, al amor, a morir, a trabajar e incluso a jugar. Por otra parte, el tiempo disponible para jugar es función del tiempo empleado en trabajar y en esto aparece una relación de exclusión del juego por parte del trabajo. C...

Interrelación trabajo-dominio

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2.8.1 La interrelación trabajo-dominio Ya hemos visto que el trabajo produce todos los elementos de la cultura técnica y entre ellos están las máquinas y herramientas necesarias para trabajar pero también las necesarias para conseguir el dominio mediante la lucha. Sin embargo, el trabajo y el dominio están interrelacionados asimétricamente: el trabajo nace como una imposición ejercida por alguien dominante. En el Libro del Génesis, III, 19, Moisés “con el ánimo de instruir y formar a su pueblo” dicta: “Mediante el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a confundirte con la tierra…) (Torres Amat, Félix; Petisco, 1980). Para Hegel y Marx, trabajo y dominio se compenetran de una manera tal que ambos pensadores no llegan a una determinación  propia de los fenómenos aislados. Su desacuerdo está en que para Hegel el trabajo es dependiente del dominio y para Marx el dominio es dependiente del trabajo (Fink, 1995 [1979], págs. 186-187). Con el surgimiento de la ag...

Interrelaciones entre los fenómenos fundamentales

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2.8 Interrelaciones entre los fenómenos Fink advierte que “en el concepto ‘fenómenos fundamentales’ de ningún modo subyace que la imagen fenoménica de la vida humana acuse siempre y continuamente una determinada caracterización” (1995 [1979], pág. 224). Esto significa que no siempre estamos en presencia de un determinado fenómeno fundamental (amor, juego, dominio, trabajo o muerte), aunque sí es cierto que la muerte subyace a todos a pesar de que no seamos conscientes de ello. Además, los fenómenos están relacionados entre sí en forma más o menos evidente, de forma que en una actividad humana determinada puede apreciarse una interrelación entre determinados fenómenos. Ya hemos visto que el trabajo es el fenómeno primordial de la cultura técnica y que en la relación de cada uno de los otros fenómenos fundamentales (amor, juego, dominio y muerte) con la cultura, siempre están presentes los elementos de la cultura técnica o instrumental producidos mediante el trabajo. En los...

Cronoteo y la trinidad coexistencial

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Cronoteo hacía tiempo que se había reconocido como hijo del Tiempo . Sabía que había nacido en su seno y su mentalidad humana le decía que todos los mamíferos tienen madre pero también tienen padre. El Tiempo por sí solo no puede generar nada, hace falta algún soplo creador que aporte la semilla necesaria, que germinará a su debido tiempo. Había reflexionado sobre la coexistencia y llegó a la conclusión que él era un Coexistente . También lo había hecho sobre el Azar y supo que era un Coexistente aleatorio . En este punto, su razonamiento le mostraba que su dios ( Tiempo ) no era el único que regía su coexistencia. Tiempo , Azar y él mismo estaban interrelacionados formando una Trinidad indisoluble. Muchos científicos le habían explicado que el tiempo no era eterno. La teoría de la relatividad los había llevado a la conclusión de que el tiempo cosmológico había tenido su origen en una explosión (big bang) en la que la materia empezó a expandirse bajo unas determinadas leye...

Cronoteo y el azar

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Ya te conté que Cronoteo ,  cuando nació , traía un bagaje genético que lo facultaba para adquirir habilidades y conocimientos humanos. Ese bagaje no es otra cosa que los genes que conforman su ADN. Cronoteo , un día, reparó en que resultaba que su ADN era fruto de la combinación aleatoria de los genes de sus progenitores. También  se dio cuenta de que la misma circunstancia se había dado en la concepción de todos sus ancestros. De este modo, su bagaje genético era fruto de un proceso aleatorio que se remontaba a un tiempo muy remoto y que se había producido en el seno del Tiempo . Por eso había cambiado su nombre (Sinteo) y había reconocido a Tiempo como su dios . Y pensó:  ― ¿En el seno del Tiempo ? Resulta que mi dios es femenino. Y continuó: —Pero qué tontería, los dioses no tienen sexo. Bueno, no tienen sexo ni tienen nada. Solo son un producto de la mente humana y pertenecen a la realidad imaginada. El ente llamado Cronoteo era el resultado de algo má...

Cronoteo y su coexistencia

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Por lo que hasta ahora te he contado de Cronoteo , sabes que es un personaje muy interesado por los temas relacionados con el ser humano y dado a la reflexión. Un día, pensando sobre su existencia, se dio cuenta de que no estaba solo. Había muchas otras personas cuyo Tiempo coincidía con el suyo. Su existencia coincidía con la suya, es decir, todos coexistían . Cronoteo era un Coexistente. Cronoteo había leído sobre la unidad psíquica de la humanidad y sobre el alma compartida y se percató de que si era un ser humano se debía a que coexistía con Otros y compartía su cultura. Pero, esos Otros no eran solo aquellos con los que cohabitaba o convivía. Su tiempo de coexistencia empezó el día en que Azar hizo que fuera concebido y se prolongaría, casi con toda certeza, más allá de su fallecimiento. Sabía que coexistir no es lo mismo que “vivir-con”. La coexistencia se produce cuando hay alguien consciente de la existencia de otro o de sus obras. Por eso, por ejemplo, Pitágoras co...

El juego en la cultura

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2.7.4 El juego en la cultura El juego es un rasgo cultural diferenciador. Es fácil encontrar juegos similares en todas las sociedades actuales y del pasado. Sin embargo, el nivel tecnológico, el medio ambiente y las convenciones sociales son los que marcan las diferencias. Huizinga en su obra Homo ludens afirma que “la cultura surge en forma de juego” (San Martín, 2010, pág. 309), pero si entendemos que el juego se ejecuta tomando una posibilidad que forma parte de una cultura y realizando acciones ’como si’ esa posibilidad fuera una realidad, es más lógico pensar que la cultura es la generatriz del juego y no al revés. Hay juegos que no requieren juguetes y son estos los que, por no depender de la tecnología se encuentran repetidos en la mayoría de las sociedades. Sin embargo, todos los juegos necesitan utensilios, ideas o reglas para su realización. Estos medios son proporcionados, respectivamente, por la cultura técnica, la cultura ideal o la cultura práctica. Cit...